Insulto paraguayo que viene del guaraní "akã" (cabeza) más "raku" (caliente), literalmente "cabeza caliente". Se usa para describir a una persona tonta, mal pensada o que anda haciendo tonterías sin medir las consecuencias. Es insulto común en discusiones, regaños y quejas cotidianas. No es tan fuerte como una grosería, pero tampoco es cariñoso: se dice con frustración real.
"No seas akaraku, pensá antes de hacer las cosas."
"Mi hermano es un akaraku, siempre mete la pata."
Insulto paraguayo que viene del guaraní "akã" (cabeza) más "raku" (caliente), literalmente "cabeza caliente". Se usa para describir a una persona tonta, mal pensada o que anda haciendo tonterías sin medir las consecuencias. Es insulto común en discusiones, regaños y quejas cotidianas. No es tan fuerte como una grosería, pero tampoco es cariñoso: se dice con frustración real.
"No seas akaraku, pensá antes de hacer las cosas."
"Mi hermano es un akaraku, siempre mete la pata."