Argentina
Todas las expresiones
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Todas las expresiones
Persona que daña o drena emocionalmente en una relación. El término viene de la química: algo tóxico daña al entrar en contacto. En el habla cotidiana actual se usa para describir patrones de conducta manipuladora o destructiva, popularizado por el lenguaje de la salud mental en redes sociales.
Ese jugador que literal entra al lobby nomás para quejarse, insulta al equipo cuando pierden y reporta a todos si no hacen lo que él dice. O sea, el que te quita las ganas de jugar en diez minutos.
Espiar y meterse en lo que no te llaman, enterarte de todo lo del barrio y los conocidos. En Argentina chusmear es casi un deporte: se hace por WhatsApp, por la ventana o rastreando el Instagram de alguien.
Ser el integrante diferente o problemático de un grupo, generalmente familiar. La expresión describe a quien se desvía de las expectativas o normas del núcleo al que pertenece, con uso extendido en el Cono Sur y en todo el mundo hispanohablante.
Persona muy atractiva. La comparación viene del fruto: si alguien "está como un mango", es irresistible a la vista, de esos que hacen voltear cabezas. Se usa para cualquier género y funciona tanto de cumplido directo como de piropo callejero.
Situación bochornosa y embarazosa que ocurre en público. La imagen del "papel" (en el sentido de rol teatral) salido mal da origen al término: quien hace un papelón interpreta mal su papel ante todos. Uso extendido en gran parte del mundo hispanohablante.
Manta gruesa para abrigarse del frío en Argentina, Chile y otros países del Cono Sur. Es lo que en España llamamos "manta": imprescindible en las noches de invierno cuando la temperatura baja de golpe.
En Argentina y Uruguay, intimidar a alguien hasta que retroceda o ceda, o bien retroceder uno mismo por presión o miedo. Se usa tanto en sentido activo (achicar a alguien) como reflexivo (achicarse ante una situación).
Persona torpe que comete errores básicos que cualquier otro evitaría. En España, Argentina y Chile el término tiene una carga de exasperación ante alguien que no aprende aunque se le explique con paciencia.
Ladrón, bribón o persona de malos instintos que no es de fiar. Es el sentido más extendido fuera de Colombia, especialmente en España y el Cono Sur.
Forma cariñosa de llamar al padre o a la pareja en varios países latinoamericanos. Suena a "anciano" pero en realidad es todo lo contrario: es afecto puro. Decirle "mi viejo" a tu papá tiene ese calor que pocas palabras consiguen.
La persona a quien se le atribuyen todos los problemas del grupo, el chivo expiatorio de cualquier conflicto. Cuando algo sale mal, alguien termina siendo el malo de la película aunque no haya hecho nada especial.
Tener mala suerte de forma constante y repetida, como si el universo tuviera algo personal contigo. La persona con mala pata siempre aparece en el lugar equivocado en el peor momento.
Cambiar radicalmente las reglas o el orden establecido de forma abrupta. En Argentina y Uruguay la expresión describe la decisión de romper con lo acordado o lo habitual para comenzar desde cero, generalmente en contextos laborales o negociaciones.
Tocar algo o a alguien de manera repetida e inapropiada, sin permiso. En Argentina y Uruguay tiene connotación de falta de respeto, ya sea hacia objetos ajenos o hacia el espacio personal de otra persona.
Dólar estadounidense cotizado en el mercado paralelo o informal de Argentina, fuera del tipo de cambio oficial. El término "blue" proviene del color del billete y su cotización suele diferir significativamente del dólar oficial, siendo un indicador habitual de la economía informal argentina.
Persona atrevida que se integra con facilidad a cualquier situación social y no teme iniciar conversaciones o acercamientos. En Chile y Argentina también tiene un matiz de coquetería natural.
Jugador que no empieza el partido pero está listo para entrar en cualquier momento. Ser suplente es esperar el momento.
Ser muy inferior a algo o alguien en calidad, nivel o capacidad. En Argentina, Uruguay y Chile la expresión se usa para indicar que alguien o algo no alcanza el estándar de referencia con el que se compara.
Truco, maña o habilidad particular para resolver un problema o tarea. Proviene del lunfardo rioplatense y se usa en Argentina y Uruguay para describir el conocimiento práctico que facilita una acción concreta.
En lunfardo clásico argentino, prostituta o mujer que ejerce la prostitución callejera. Uso asociado al tango y la poesía popular del Río de la Plata del siglo XX.
Expresión para describir que alguien está metido hasta el fondo en un problema, deuda o situación complicada de la que no ve salida fácil. Cuanto más intenta salir, más se hunde.
Anglicismo usado en el español de redes sociales de toda Hispanoamérica y España: señal de alerta en una persona o relación que indica un problema potencial. "Bandera roja" sería la traducción, pero el uso del término en inglés se impuso completamente en el habla digital.
Persona que entra en foros, redes o comentarios solo para provocar, molestar y generar conflicto. No busca debatir: busca la reacción. Tiene un punto casi performativo, como si disfrutara del caos que deja.
Superar algo del pasado y continuar adelante sin resentimientos ni rencores. La imagen es la de cerrar un capítulo de forma deliberada: se reconoce lo que pasó y luego se deja atrás para no quedarse atrapado en ello.
Comentario elogioso dirigido a alguien, generalmente sobre su apariencia física, dicho en público o de forma espontánea. En el mundo hispanohablante los piropos van del verso poético al halago directo; su recepción varía según el contexto y el tono.
Adjetivo que describe a una persona tímida, introvertida o con escasa exposición a contextos sociales informales. En Chile y Argentina tiene un uso que oscila entre el insulto leve y el apelativo afectuoso, según la relación entre interlocutores. Se asocia con el perfil estudioso y poco callejero.
Estar en tu elemento, haciendo lo que mejor haces y disfrutándolo. Cuando estás en tu salsa, todo fluye solo.
Mediocre, ni bueno ni malo, del montón. Lo que no vale la pena ni elogiar ni criticar con mucha energía.
Adjetivo participial derivado de "bajonearse". Describe a una persona que se encuentra en un estado de ánimo decaído, triste o sin energía. Muy frecuente en el Cono Sur y España para expresar un bajón emocional sin llegar a términos clínicos.