Forma cariñosa cubana de dirigirse a un amigo cercano, un pana, un socio de toda la vida. "Mi consorte" es el que te acompaña en las buenas y las malas, con quien compartís conversación, botella y los apuros del día. Es una de las palabras más íconas del trato entre varones cubanos, de generaciones distintas, y se escucha en La Habana, Santiago y todo el país con la misma naturalidad.
"Qué bolá mi consorte, hacía tiempo que no te veía."
"Ese es mi consorte desde la secundaria, lo quiero como a un hermano."
Forma cariñosa cubana de dirigirse a un amigo cercano, un pana, un socio de toda la vida. "Mi consorte" es el que te acompaña en las buenas y las malas, con quien compartís conversación, botella y los apuros del día. Es una de las palabras más íconas del trato entre varones cubanos, de generaciones distintas, y se escucha en La Habana, Santiago y todo el país con la misma naturalidad.
"Qué bolá mi consorte, hacía tiempo que no te veía."
"Ese es mi consorte desde la secundaria, lo quiero como a un hermano."