Exclamación panameña que mezcla sorpresa, lamento y resignación, equivalente a "ay la vida" pero contraída al habla rápida. Se suelta cuando algo sale mal, cuando recibís una noticia pesada o cuando la situación te supera. Puede ser dramática ("ayala vida, se murió el perro") o ligera ("ayala vida, qué calor hace hoy"). Es muy panameña: el típico suspiro filosófico frente al absurdo cotidiano.
"Ayala vida, se canceló el vuelo otra vez."
"Ayala vida, qué calor insoportable está haciendo."
Exclamación panameña que mezcla sorpresa, lamento y resignación, equivalente a "ay la vida" pero contraída al habla rápida. Se suelta cuando algo sale mal, cuando recibís una noticia pesada o cuando la situación te supera. Puede ser dramática ("ayala vida, se murió el perro") o ligera ("ayala vida, qué calor hace hoy"). Es muy panameña: el típico suspiro filosófico frente al absurdo cotidiano.
"Ayala vida, se canceló el vuelo otra vez."
"Ayala vida, qué calor insoportable está haciendo."